Esperebas uno y llegaron dos.


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Por experiencia, una de las cosas que te enseña el ser padre de gemelos es a ser equitativo en todo lo que haces. Siempre intentas no beneficiar a uno por encima del otro, ya sea al mediar en las disputas, cuando les das golosinas, cuando juegas con ellos… Aunque no te des cuenta y en ocasiones ellos no lo manifiesten, siempre están pendientes de esos «pequeños» detalles en los que se pueden sentir perjudicados, teniendo que ser muy cuidadosos en todos nuestros actos, explicándoles los motivos por los que en alguna ocasión se beneficia a su hermano/a y recordándole las otras veces en las que él/ella ha sido el beneficiado.

La realidad con la que te encuentras cuando te conviertes en padre de gemelos… Seguir leyendo

Fuente: www.huffingtonpost.es

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